domingo, 18 de noviembre de 2012


Desde que tome esta decisión... BÚSQUEDA DE LA SABIDURÍA. Cada noche me levanto entre las sabanas de mi cama, agotado, exhausto, sudoroso, casi sin respiración y empapado en lagrimas como si el universo estuviera dejando recaer todo su peso sobre mi pecho como castigo por no seguir sus reglas y la vida que tenia dispuesta para mi.
En mis sueños, veo a mi madre, sollozando en el salón de mi casa, frente al televisor apagado sosteniendo mi carta apretada contra el pecho, y sus lentes empañados por las lagrimas colgados de la blusa roja que tanto se pone... Preguntando a mi padre si ha sido tan mala madre como para perder a su único hijo... Culpándose por haberlo dejado escapar, por no haberlo ayudado a salir del agujero de infelicidad familiar que le ha obligado a marcharse, y angustiando su corazón por la incertidumbre de no saber en que circunstancias o situaciones se encuentra su cachorro con forma de hombre...

Veo a mi padre con el ceño fruncido, en el arco rosado de la entrada, con su típico y habitual gesto de acariciarse la barba de 3 días con la palma de la mano, de cuando algo le preocupa.
Tan sereno como siempre, tan inexpresivo, pero a la vez tan preocupado y tan confuso como resulta la situación  a punto de sacar su paquete de Fortuna y encenderse un cigarrillo, para darle a la consternación del ambiente, el carisma del humo emanando de sus labios gruesos carnosos y cuarteados.

Veo a mi hermana... perpleja, bajo el marco de la puerta con las lagrimas aferradas a sus ojos marrones, suspirando sin saber que decir. Haciéndose la fuerte, cuando ella y yo sabemos que las ganas de llorar como una niña asustada le invaden cada centímetro del cuerpo.

Veo a mi perro, deambulando por toda la saca, sin saber a donde ir, sin saber que hacer, sin saber lo que pasa, a pesar de ser el único al que le conté a lo que iba a suceder...


















Y por ultimo... me veo a mi. Caminado, por el camino de tierra al borde de una carretera, con el macuto a la espalda, cabizbajo, acabado por la vida. Sabiendo lo que ocurre en ese preciso momento en cada centímetro cuadrado del orbe que abandono. Triste, por dejar atrás a una familia que me quiere y quiero, abandonando una vida que a mi se había acostumbrado, un cuarto que en mi reino se había convertido y un camino que la sociedad había tomado por mi.

 Lagrimas de emoción y tristeza entre lazadas pero nunca unidas en mis mejillas, VOLVIENDO A NACER EN EL SENO DEL MUNDO Y LA MADRE NATURALEZA. ACOGIDO POR EL VIENTO Y LAS MAREAS EMIGRANTES QUE ACOMPAÑARAN MIS PASOS A CADA RINCÓN  Y LUGAR QUE VISITE. ACARICIANDO MI MANO AL ESCRIBIR SOBRE LO QUE EL HAMBRE EL FRIO LA SOLEDAD Y LA LIBERTAD ME ENSEÑAN.

No hay comentarios:

Publicar un comentario