En mi oficio o sombrío arte
ejercitado en la noche callada
cuando sólo la luna se enfurece
y yacen en su lecho los amantes
con todas sus penas abrazadas,
yo elaboro mi canto cerebral
no por pan o ambiciones
ni por simpatizar o lucir
en escenarios de marfil,
sino por el simple jornal
del secreto en sus corazones.
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